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Fachadas en peligro de extinción
octubre 30, 2022

El paisaje urbanístico está cambiando, debido a la necesidad de renovación energética y la utilización de sistemas de aislamiento térmico exterior, que cubre la antigua cara de ladrillo de las viviendas. Sin embargo, esta renovación llevada sin sentido de preservación, está poniendo la esencia histórica de las fachadas en peligro de extinción.

Renovar, ¿una necesidad?

La necesidad de renovar los muros de las viviendas se establece como objetivo en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) en mayo de 2021, de acuerdo a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, como un Plan de Rehabilitación de Viviendas y Renovación urbana.

Renovar sin dejar de conservar

Esta renovación afecta principalmente los muros exteriores de las viviendas y edificios, las cuales en muchos casos fueron construidas en los años sesenta y setenta, conformando un paisaje urbano cuyas fachadas están en peligro de extinción.

De acuerdo a los factores considerados para la renovación de viviendas, se hace necesario la aplicación de recubrimientos o sistemas de aislamiento térmico exterior (SATE). Cuyo impacto en la fachada de los edificios, va en detrimento de su imagen clásica de ladrillo.

Renovar sin dejar de conservar

España es considerada una ciudad de ladrillos, y sus fachadas tienen una presencia muy especial, que hoy día, pretende cambiarse haciendo renovaciones sin respetar el valor histórico de las mismas, eliminando las particularidades de cada edificación.

Renovar es una maravillosa iniciativa, pero solo si se hace respetando identidad urbanística de las construcciones. Y es que, el cambio solo por cambiar, puede ocasionar pérdidas irremediables en la imagen de las ciudades, que es parte de su atractivo para propios y extraños.

Los cambios pueden hacerse tomando en cuenta el valor histórico de los muros de ladrillo, sin poner las fachadas en peligro de extinción. Existen múltiples alternativas al uso cubrimiento del SATE, pero debe considerarse cada caso de forma particular.

Alternativas al sistema de aislamiento térmico exterior

Renovar, un problema que sitúa las fachadas en peligro de extinciónEl aislamiento de los muros exteriores de los edificios es importante para las personas que habitan dichos edificios y para el ambiente, eso es innegable. La forma de llevar a cabo ese aislamiento es lo discutible.

La Asociación Española de Fabricantes de Ladrillo y Tejas de Arcilla Cocida (Hispalyt), propone que existen soluciones para conservar las fachadas en peligro de extinción, sin dejar de lado la mejora de su eficiencia con la instalación de un aislamiento.

Se plantean dos opciones: aislar desde el interior, mediante la técnica del insuflado, si existe una cámara de aire, entre la pared externa del edificio y los tabiques interiores. O, desde el exterior, con un sistema de aislamiento con acabado “cara-vista”, dando al edificio renovado un aspecto similar a sus ladrillos originales.

El uso de sistemas alternativos al recubrimiento aislante continuo es la solución. Esta permite cumplir con las normativas legales establecidas para la rehabilitación y renovación de edificios y a la vez, preservar la apariencia de los mismos, sin poner las fachadas en peligro de extinción.

Renovar, un problema que sitúa las fachadas en peligro de extinción

La renovación de fachadas aporta a la economía nacional un movimiento positivo al generar empleos y activar la industria de la construcción. Sin embargo, la mano de obra especializada para estos trabajos es escasa. Por lo que es necesario establecer mecanismos de control en el sector, para evitar malas prácticas.

Rehabilitar, renovar y restaurar es diferente a construir, para ello se hace necesaria mano de obra cualificada. La rehabilitación de viviendas planteada en el PNIEC, según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) generaría cerca de 200.000 puestos de trabajo.

Fachadas en peligro de extinciónNo obstante, hacer cambios, no es fácil, especialmente porque en el PNIEC, se planteó que para 2030, se habrían rehabilitado más de 300.000 viviendas por año. Y el Gobierno Español se comprometió con la Unión Europea a renovar 510 mil casas, en solo dos años. Pero este objetivo dista de cumplirse al ritmo de la renovación actual.

Debido al COVID, se aplicaron medidas excepcionales para facilitar las juntas de vecinos, a fin de lograr acuerdos para realizar las renovaciones. Pero, según una encuesta realizada por el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid: el 80% de las obras se realiza por obligación. Y solo un 20% de surgen por iniciativa de los vecinos.

Los fondos para la rehabilitación de viviendas y renovación urbana existen. Los planes para enfrentar la transición energética también. Sin embargo, hace falta mano de obra capacitada e intervención por parte de la población para lograr los objetivos y recuperar las fachadas en peligro de extinción.

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